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martes, 16 de mayo de 2017

De la aplicación de la Atención Centrada, las gallinas y otras cuestiones

Efectivamente como yo sospechaba o las gallinas son autosuficientes o inventamos un nuevo puesto de trabajo para cuidar de ellas. Hace dos años pusimos un pequeño gallinero con cuatro gallinas. Quise comprobar el resultado de este tipo de iniciativas de primera mano. A día de hoy nos queda solo una y como era de esperar se cuida con la buena disposición de la terapeuta ocupacional y de un par de auxiliares, el resto del personal no quiere saber nada. Por un lado creen estar en la certeza que la gallina no aporta nada a las personas que aquí viven y por otra, “no es su función”. Puedo entender alguno de sus razonamientos. Las personas mayores no mantienen un interés continuo ni estable sobre una actividad, hay que ir cambiando continuamente y la gallina eso no lo entiende. En cuanto a los cometidos de las auxiliares, el personal no acaba de asumir que siempre estarán en función de la demanda particular de cada persona a la que atienden. Es curioso ver que a una parte de ellas les gusta más trabajar en base a protocolos rígidos y uniformes que aplicando la ACP, que en la mayoría de los casos no es más que la racionalización de los cuidados.

Leo con mucha frecuencia a Josep de Martí y sus viajes gero-asistenciales, me encantaría ir a alguno de ellos, hace poco repasé uno que hicieron a Holanda y no acabo de visualizar esa realidad en mi entorno y mira que le pongo empeño.

Aquí en Castilla y León seguimos un tanto en stand by, o dicho en castellano, en parada técnica. Hay muchos profesionales como yo que no damos paso atrás e intentamos seguir adelante con el nuevo Modelo, con muchas dificultades. Otros celebran que el decreto se haya paralizado, eso sí, en público no lo manifiestan, en el fondo saben que el modelo que hemos seguido tiene los días contados, pero mientras, siguen atendiendo cómodamente. No podemos obviar que aplicar la ACP significa un gran esfuerzo, significa dar voz y voto a quien antes era un mero receptor de lo que nosotros decidíamos darle.

En mis vacaciones y fines de semana viajo con caravana y tengo un grupo de amigos de muchas partes de España afines a esta forma de ocio. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp que nos sirve para mucho más que hablar de cosas triviales. Nuestro último debate ha sido precisamente el derecho de las personas a saber o no su situación clínica. Un día comenté que me gustaría tener el dinero suficiente para construir un camping adaptado a personas mayores, donde pudiéramos seguir practicando nuestra afición e incluso vivir en él. ¡Tengo ya reservas! ¡Les he pedido que pongan velas o hagan rogativas a ver si me toca una buena primitiva!

Tiene que llegar un tiempo donde la persona mayor (el cliente) decida libremente el centro o recurso en el que quiere estar en base a tener en cuenta parámetros de calidad de vida. Servicios donde le ofrezcan potenciar sus capacidades, sus habilidades, y cómo no, sus formas de ocio, no valdrá atender solamente a sus patologías y déficits.

sábado, 4 de febrero de 2017

Anulación del Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores de Castilla y León

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha declarado nulo de pleno derecho el Decreto 2/2016 de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención de las personas mayores en esta Comunidad publicado en el BOCyL de 5 de febrero de 2016.

Una de las razones alude a una «defectuosa calidad normativa al carecer de la imprescindible memoria económica». Por otra parte se señala que determinados preceptos adolecen de indefinición frente a la pormenorizada regulación contenida en el Decreto 14/2001 -al que deroga el impugnado- sobre personal mínimo, personal técnico, número máximo de personas que podrán ser atendidas por cada profesional...etc. Todo ello pese a tener un Informe previo elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León con fecha de 15 de julio de 2015, y estar recogido en dicho informe objeciones como las aludidas para su anulación, al parecer no resueltas.

Es una mala noticia, no porque yo considere que el decreto fuera bueno, muy al contrario estoy de acuerdo en muchas de esas objeciones. Sin embargo entiendo que es un paso atrás para avanzar en un nuevo modelo de atención. Yo lo digo claramente, no me gustaría ser atendida como atendemos de forma tradicional. Yo no quiero vivir en un Centro con régimen hospitalario, donde prevalecen las cuestiones de salud como referentes para la organización, y donde mi principio de autodeterminación está condicionado desde el minuto uno. Yo quiero que el personal de atención directa sea un personal formado y que sea mi principal referente, no quiero que ese personal trabaje de forma mecánica y protocolarizada. Quiero que el resto de profesionales me atiendan en lo que precise pero proporcionándome los apoyos necesarios para poder mantener mi independencia.

El decreto se aprobó hace un año y es cierto que tendrían que haberse ya regulado puntos tan importantes como las exigencias de personal de medicina y enfermería y haber pormenorizado por ejemplo la composición y titulación específica de los equipos técnicos, entre otras cosas. Muchos centros se han quedado con cosas tan anecdóticas como que con el nuevo modelo los residentes iban a elegir a qué hora se levantaban, que ya no hacía falta tener médico ni enfermera, etc., no puedo culparles. A pesar de que la consejera de familia Alicia García, haya declarado que el decreto fue consensuado con las entidades privadas del sector y aprobado por la sección de mayores del Consejo de Servicios Sociales de Castilla y León, lo cierto es que las entidades nunca estuvieron de acuerdo de forma individual con el decreto aunque no era políticamente correcto manifestarlo. Nunca tuvieron información profesional exhausta, ni se molestaron en obtenerla, sobre el Modelo de Atención en el que se basaba el Decreto. Muchos profesionales, familias, y por qué no decirlo algunas personas mayores están de acuerdo con que las cuestiones sanitarias prevalezcan en la atención social.

Habrá que esperar a los próximos días para aclarar la situación, no olvidemos que hay otro decreto ligado al anulado: el DECRETO 3/2016, de 4 de febrero, por el que se regula la acreditación de centros y unidades de convivencia para la atención a personas mayores en Castilla y León., que sigue en vigor.

jueves, 19 de enero de 2017

El postureo en la Atención Centrada en la Persona

El esfuerzo de adaptar mi centro al nuevo modelo pasa a veces por fases de desánimo, momentos que pienso que soy casi la única convencida que hay que cambiar y que los demás no están tan seguros como yo.

La nueva normativa no puede ser solo papel, burocracia y un título bonito. Las auxiliares de referencia no pueden quedarse en realizar las historias de vida y saber datos que no procesan en la atención. Las familias tienen que implicarse mucho más allá y dejar a un lado lo que a ellos les gustaría para pensar de verdad en lo que es bueno para sus mayores. Es muy fácil decir que lo hacemos bien y darte cuenta de que nos queda muchísimo camino. A menudo navego en Internet para ver lo que los demás hacen, busco ideas, formas de motivar, cualquier cosa que en la práctica me sirva.

Hace unos días vi un vídeo de una organización hablando de la Atención Centrada y lo que ellos realizaban. Confieso que me fue muy útil, no para saber nada nuevo sino para darme cuenta que efectivamente nosotros estamos por delante. En el vídeo había muchas imágenes de auxiliares dando de comer, sirviendo agua, zumos, etc.,¡con guantes puestos! Sinceramente me produjo un rechazo total, ¿cómo una persona puede hablar de atención centrada y tratar a las personas mayores como infectados? Postureo, a eso se le llama postureo.

martes, 25 de octubre de 2016

Auxiliares de referencia, ¿quién las elige?

Hace unos meses siguiendo los dictados de los teóricos del Modelo de Atención Centrada en la Persona y con el imperativo legal a las puertas comenzamos en nuestro Centro a trabajar en la figura del Auxiliar de Referencia. Para ello contábamos con diez profesionales. Descartamos al personal de noche y asignamos con criterios del equipo técnico seis residentes por auxiliar.
Les hemos dado formación del Modelo y de sus consecuencias en su trabajo que han ido asimilando de forma irregular. Algunas de ellas todavía no están convencidas de la importancia de su cometido y lo aceptan con resignación. Ninguna ha mostrado el rechazo absoluto a las personas que le han sido encomendadas aunque sí han manifestado la complejidad y trabajo que suponen algunas de estas personas, bien por su carácter o incluso por las demandas familiares. Tuvimos en cuenta también estas circunstancias e intentamos que no confluyeran en la misma auxiliar demasiados casos difíciles. Tengo que señalar que en nuestro Centro no hay muchas opciones, hay 36 personas mayores y diez auxiliares, el campo de elección es pequeño.

Hace ya unos días dimos el segundo paso. Hicimos la pregunta al contrario. Fuimos entrevistando a los residentes individualmente pidiéndoles que nos dijeran quién sería su mejor auxiliar y con quién creían que no congeniaba lo suficiente. Tomamos precauciones para no contaminar sus elecciones, les preguntamos sin que pudieran comentarse entre ellos lo que iban a contestar. El resultado no fue ni mucho el que en teoría cabría esperar. Es cierto que algunos de ellos contestaron con criterios de peso sobre la que querrían, sin embargo muchos lo hicieron atendiendo a otros criterios muy discutibles. Si la auxiliar, por ejemplo, era del pueblo donde eran ellos, la elegían, no tanto porque creyeran que iba a empatizar más con ellos sino por un sentido de pertenencia y deslealtad si no lo hacían y así otras elecciones discutibles. De nada ha valido explicar varias veces que no estaban en una votación (con ese término lo han ido comentando posteriormente), que su elección no significaba que las no elegidas eran peores profesionales. Incluso una residente nos comentó al día siguiente que no había dormido por la noche porque su hijo le había “regañado” por hacer una elección. No fuimos capaces tampoco, en realidad era lo que queríamos, detectar incompatibilidades concretas, cuando les preguntábamos a quién no querían la respuesta era más o menos igual en todos ellos: “yo estoy muy contenta/o con todas, no hay ninguna que no quiera”

Todo esto me lleva a la gran reflexión que ya hice en su día, tenemos una generación en los Centros que no está enseñada a tener poder de decisión. Si les aprietas lo dejan en manos de la familia que en muchos casos no es nada realista ni con ellos ni con el Centro. Cuando les dices que tienen que empezar a elegir, simplemente creen que se trata de elegir si comen una cosa u otra o bien a no tener en cuenta las mínimas normas que tiene que haber en un sitio de convivencia sin las cuales no sería posible el día a día pero hacer elecciones realmente transcendentales para su plan de vida es una tarea compleja. Hay algunos residentes de los considerados válidos que observamos que esconden o tiran alguna pastilla de su tratamiento. Les he explicado varias veces que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, simplemente nos hacen saber de forma fehaciente que no quieren el tratamiento, el médico les informa de las consecuencias y ellos toman su decisión, seguimos jugando al ratón y al gato.
Al principio de comenzar a aplicar el modelo les hablábamos de la necesidad de que ellos tuvieran participación activa en su cuidado, ahora ya incluso les comentamos que estamos obligados legalmente todos a tener en cuenta sus deseos y opiniones, aun así yo creo que creen que no es verdad, que es una originalidad mía. Sospecho que tendrán que pasar algunos años y no pocos, para lograr que toda persona mayor elija y sea parte activa en su cuidado.

domingo, 12 de junio de 2016

CARTA AL SEÑOR ABERASTURI

Señor Aberasturi el 90 por ciento de los periodistas son unos mentirosos que no cotejan sus noticias y que escriben de todo, son cuasi multimedia: mucho de todo y todo a medias. Es usted un ignorante. Dirijo una residencia de 36 personas del medio rural. Acabo de regresar del "58 congreso de las Sociedad de Geriatría y Gerontología", organización a la que tengo el honor de pertenecer y con la que colaboro. Soy coordinadora de su grupo de trabajo “Criterios de calidad asistencial en servicios sociosanitarios para personas mayores”. Pertenezco también al grupo de expertos que elaboró el "Sistema de Acreditación de Calidad para los servicios de atención a personas mayores de la SEGG". Sinceramente me ofenden sus palabras dichas ayer en el programa “No es un día cualquiera” de Radio Nacional de España: “el 90% de las residencias tendrían que cerrar si hubiera inspecciones” ¿Cuántas residencias ha visitado usted? ¿qué conoce usted de las residencias? Muy poco o nada. Las personas mayores no son estúpidas, ni todas están en proceso de demencia, los familiares por regla general no son agentes pasivos que contemplan mudos lo mal que están sus mayores en los centros. No tiene usted ni idea de lo que habla. Me enfadan también esas personas que dicen haber sido testigos de malas prácticas en algún centro, si son familiares ¿Qué hacen dejando que ocurra? ¿por qué no sacan a su familiar inmediatamente de donde está? Siempre es lo mismo. Créame para que un centro cometa infracciones graves tiene que haber mucho cómplice, cosa que no es tan fácil. Siempre habrá algún caso, por supuesto, pero frente a ese caso millares de personas mayores viven en centros que consideran su casa, con un entorno adecuado y unos cuidados profesionales y con una expectativa de vida mayor y con más calidad. Me ofende y mucho porque al igual que yo la mayoría de los profesionales que nos dedicamos a esto estamos en continuo proceso de aprendizaje buscando nuevas formas de atender a nuestros mayores que les proporcionen autonomía e independencia. Ofende usted también a los servicios de inspección de mi comunidad. Por cierto la última inspección que pasamos fue el jueves pasado, mientras yo estaba en el Congreso compartiendo conocimientos con otros profesionales. Tenga cuidado con su patrimonio Señor Aberasturi porque como le dijo el Dr. López Trigo podría perderlo en cualquier momento.

jueves, 5 de mayo de 2016

Decreto de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León

Hace tiempo que tengo abandonado el blog, no es por falta de ganas y temas para contar sobran. Desde la última vez han ocurrido muchas cosas, grandes y pequeños acontecimientos. Todos los días me acuesto con alguna reflexión que quiero compartir pero a veces el tiempo se nos va y los días pasan. Hoy como en muchos sitios de España hace un “día de perros”, ha comenzado a caer la lluvia como si no hubiera mañana como dice algún dicho popular y mientras contemplo esta lluvia castellana, comienzo a teclear.

Hace dos días la Gerencia de mi provincia nos citó a una reunión junto con otros directores para darnos algunas pinceladas sobre el nuevo decreto de funcionamiento para centros que la Junta de Castilla y León ha publicado el 5 febrero y que entra en vigor el 6 de agosto (DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León)

La reunión fue un tanto descorazonadora. Muchos de los asistentes, esa impresión me dio a mí, no tenían ni idea de lo que era el Modelo de Atención sobre el que se basa la normativa, hubo algún que otro grito y malas maneras por parte de algún director. Acusaban de no haber contado con ellos para la elaboración de la normativa, sinceramente no es justa la acusación. La Junta tuvo mucho tiempo en su página colgado el borrador y la posibilidad de hacer comentarios. Hubo quien protestaba porque le obligaban a quitar plazas, tenía todavía habitaciones con tres y cuatro camas, sí, sí, todavía existen centros con esas características, a mí me sorprendió. Hay pequeñas residencias que se abrieron en los tiempos que no era necesaria ninguna titulación, ni para el director ni para el personal de atención directa, y ahora se encuentran con que las exigencias les obligan a profesionalizar sus centros y en esto también tengo que estar de acuerdo con el decreto. Una cosa es que alguien ejerza como empresario, poniendo los medios económicos para abrir una residencia y otra muy distinta es que pueda dirigirla profesionalmente. Yo he llegado a conocer hace años a alguien que tenía un mesón-restaurante y lo transformó en un centro como podía haber puesto un supermercado, sin ningún tipo de conocimiento profesional y por supuesto lo dirigía.

Me produce cierto sobresalto oír a algunos directores hablar de “los abuelos” y ahora entiendo que algunas personas sigan hablando de las residencias como asilos.

El nuevo decreto tiene muchas bondades y algún que otro gazapo. También contiene algunas imprecisiones sobre todo en el tema de los técnicos que se prestan a errores y que en un corto espacio de tiempo habrá que ir aclarando. Una de las cosas que más llama la atención es la no exigencia de ningún profesional sanitario en concreto. Hay un equipo técnico con una ratio concreta pero cada centro puede elegir lo que le venga bien. Dicho en castellano, en mi centro hay un médico, una enfermera, un fisioterapeuta y una terapeuta ocupacional, pues bien a partir del 6 de agosto podríamos prescindir de alguno de ellos y en otros casos sustituirlos por otros profesionales.

Es cierto que las pequeñas residencias nos hemos quejado de la obligatoriedad del médico, con un determinado número de horas, cuando era muy difícil contratarles. ¡Pero de eso a prescindir! Se nos dice que los sanitarios del Sistema Público de Salud tienen la obligación de atender a nuestros mayores, cierto, pero como maticé yo en esa reunión no van a ir a pasar consulta a las residencias del mismo modo que no pasan consulta en los domicilios particulares. Irán para aquellos mayores encamados y en casos de urgencias. No van a ir a ver a fulanita porque le duela el estómago o porque se haya levantado con dolores. Serán los centros los que tengan que desplazar a sus residentes a los consultorios y les aseguro que en muchos casos es algo complicado, los consultorios no están cerca, la climatología, el acompañamiento del personal, etc., son factores a tener muy en cuenta a la hora de pensar en prescindir del médico o de la enfermera que en nuestro caso al menos, realiza una labor impagable en el tema de la prevención de escaras tanto con los mayores como en el de formación del personal de atención directa.
Si hablamos del fisioterapeuta díganme un centro que no necesite de un rehabilitador (fracturas de cadera, artrosis, entumecimiento, etc.) La Terapia Ocupacional es fundamental pero aquí sí que veo el riesgo de que algún que otro profesional de este campo pierda su puesto de trabajo. Los terapeutas no pueden ser monitores de tiempo libre. “La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define a la Terapia Ocupacional como una profesión que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación. El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar a las personas para participar en las actividades de la vida diaria. Los terapeutas ocupacionales logran este resultado mediante la habilitación de los individuos para realizar aquellas tareas que optimizarán su capacidad para participar, o mediante la modificación del entorno para que éste refuerce la participación…” Tengo la gran suerte de contar con una Terapeuta Ocupacional totalmente profesional. En estos momentos el equipo técnico de mi centro es un equipo necesario y prescindir de cualquiera de los profesionales iría en detrimento de nuestros mayores. Tanto es así que estamos muy por encima de la ratio que nos exigen. Prometo seguir desmenuzando el decreto y exponer lo que considero como muy bueno y lo que no tanto. Hay mucho para hablar.

lunes, 25 de mayo de 2015

El voto en las Residencias

Estos días estoy escribiendo sobre nuestros últimos avances en la implantación de la AICP, sin embargo hoy lo dejo aparcado para hablar de otro tema que me tiene un poco indignada. Ayer fueron las elecciones y he leído muchas noticias de supuesta manipulación del voto de las personas mayores en las residencias. ¡Haberla haila! pero no confundamos las cosas, no mucha más manipulación de la que se ejerce con cualquier persona mayor en su domicilio. Se dice que van de las residencias con el sobre preparado y no se dice que casi todas las personas mayores llevan el voto desde sus casas y no hacen uso de las cabinas, por múltiples razones. Con frecuencia ven mal, confunden las papeletas y les agobia meterse en la cabina y no digamos si van en silla de ruedas. Incluso hay gente que no sabe casi leer ¿no tienen derecho a votar? Si en una residencia alguna persona mayor que no tiene a su familia cerca, pide ayuda ¿qué debemos hacer los profesionales? ¿Negársela? En mi centro dos personas nos pidieron ayuda, no para preparar las papeletas, sino para ir hasta el colegio electoral. Ayer les acompañó una auxiliar, una iba en silla de ruedas y las dos llevaban ya su voto preparado. Cualquier persona pudo decir que nosotros estábamos llevando a gente a votar de forma maliciosa. Hay quien me decía esta mañana que las personas mayores de residencias no están en plenas facultades y ¿todas las personas mayores que viven en sus casas, sí? Una persona mayor que llegue de su domicilio con el sobre preparado ¿no sería sospechosa también? Estamos alimentando que una persona mayor institucionalizada siempre está manipulada y eso como profesional me indigna. Cualquier persona mayor tiene derecho a expresar su voto, esté donde esté. Nosotros tenemos la obligación de facilitarle ese derecho. He visto varios vídeos de mesas en las que apoderados e interventores se abalanzaban sobre los mayores votantes intentando dilucidar si la persona era o no capaz de emitir el voto. No me ha gustado la escena, aun admitiendo que alguno haya sido manipulado, ese no es el procedimiento. Para las próximas elecciones propongo que haya un forense en cada colegio electoral y que examine a cualquiera que vote, tenga la edad que tenga y venga de donde venga. Empezamos dudando del voto de los mayores y terminaremos escogiendo a los votantes.

lunes, 19 de enero de 2015

¿FUNCIONAN ASÍ LAS RESIDENCIAS DE MAYORES HOY?

Hoy como muchos días he comenzado el día leyendo opiniones y artículos de otros profesionales. Leo a menudo a Josep de Martí, sus comentarios y observaciones son realistas y basados en la experiencia. Su entrada en su blog del 16 de enero me ha llamado la atención porque lo que refleja es algo que yo me planteo en muchos momentos de mi trabajo.
También es cierto que por más vueltas de tuerca que le doy al asunto no logro llegar al punto medio adecuado. Que los centros deben dejar de ser rígidos en su organización y funcionamiento es algo que tenemos más que asumido, que debemos implantar el modelo de atención centrado en la persona es algo necesario y que nos impulsa al cambio. ¿Pero dónde está el punto medio?

Hace unos días en nuestro centro comenzamos a elaborar los diez mandamientos de nuestros residentes, identificando y anotando las diez preferencias de la persona usuaria en relación a su atención. Estamos empleando mucho tiempo en esta cuestión porque nos parece que es motivadora y el resultado hasta el momento es un tanto frustrante, pongo dos ejemplos. Una residente comentó que no tomaba café porque las auxiliares se lo servían y que nunca le ponían la cantidad que ella quería. Hablamos y vimos que no había ningún inconveniente en que ella se lo sirviera. Al día siguiente se nos enfadó porque ella quería que se lo sirviésemos nosotros que ya se había acostumbrado y que no quería cambios. Esta misma residente que mantiene totalmente sus facultades cognitivas pero que necesita de ayuda para las AVD, también pidió en sus diez mandamientos que no quería dormir tanto la siesta. Analizamos la situación y cambiamos el orden de personas a las que se les levanta de la siesta poniéndola a ella de las primeras. A los dos días tampoco quería eso, vino a decir que ella quería levantarse cuando quisiera, hoy antes, mañana después y que fuera atendida cuando ella pulsara el timbre. Quien diga que eso es posible en un centro está cayendo en una falacia. Para que eso fuera posible en mi centro tendría que haber una auxiliar por residente las 24 horas del día, es obvio que es inviable.
El cien por cien de nuestros residentes están aquí porque no pueden estar en sus casas, ellos mismos reconocen que no pueden cuidarse, aunque algunos de ellos están convencidos que sus hijos podrían haberles atendido para no ingresar en la residencia. Todos ellos están muy pendientes de su salud y requieren atención médica en exceso, les puede el miedo a la enfermedad. Vienen con unas costumbres y hábitos que en muchos casos se alejan mucho de ser saludables ¿qué hacemos? ¿respetamos su voluntad aunque sea dañina para los males que ellos mismos quieren y desean evitar? Cuando leo a los expertos en ACP veo con mucha frecuencia las palabras “resolución de conflictos”, “dialogo”, "pacto", etc. Pero hay algo que nos falta en todo el proceso que es tiempo, un tiempo para poder hacer las cosas exhaustivamente, un tiempo para poder gestionar los conflictos, para poder resolver los problemas, un tiempo para todo. Un buen plan de atención debe reflejar las preferencias, deseos, necesidades de una persona, es el resumen de toda una vida y necesita de una ejecución rápida. Sigo muy de cerca el desarrollo de las unidades de convivencia de mi comunidad y sigo con mi escepticismo, leo el comienzo de una noticia aparecida hace unos días en referencia a los buenos resultados de una de ellas:

"Me levanto por la mañana, me aseo, hago la cama y después de desayunar me pongo a doblar servilletas, ciento y pico al día……..

"Otras de las residentes, recordaban también con precisión la fecha de su cumpleaños ya que las onomásticas se convierten en una fiesta especial donde cada una puede pedir o cocinar el plato que más desee…..


Tengo que decir que estos dos ejemplos son actividades que en mi centro y supongo que en muchos se hacen desde hace muchísimos años aunque no le hubiéramos puesto el apellido de ACP. Leo también:

"La Consejería de Familia trabaja en la regulación normativa del modelo de atención 'En mi casa' para homogeneizar el funcionamiento de los centros multiservicios y las unidades de convivencia en todas las residencias de la Comunidad…

"La novedad de este tipo de servicios es la atención personalizada que busca la mayor autonomía del residente, en parte porque elige las actividades a realizar, los horarios y mantienen sus aficiones de su vida anterior pero siempre bajo la atención de un mismo profesional de referencia que les acompaña de forma permanente….


¿Eligen las actividades? Claro como en todos los centros, eligen si quieren o no hacerlas y proponen las que les gustan. ¿Eligen los horarios? Supongo que como en mi centro, se tiene en cuenta a la persona que es más dormilona o la que se quiere levantar antes pero siempre dentro de una franja, eligen si comen en el primer o segundo turno., eligen pasear o no, eligen la ropa que se ponen, etc.

En cuanto a la normativa vamos a ver en qué acaba, mucha de la existente como ya hemos dicho en numerosas ocasiones va en contra de la ACP tanto en las formas como en el fondo. Sería una contradicción que existiera una normativa distinta para las Unidades de Convivencia, máxime cuando esas unidades están coexistiendo dentro de Centros con un funcionamiento ajustado a la normativa vigente.

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Nos engañaron con la Ley de la Dependencia?

Hoy he tenido la oportunidad de asistir a la presentación en Salamanca del libro “Cómo nos engañaron con la Ley de la Dependencia” de Josep de Martí. He compartido con él un café muy agradable antes de su intervención en una tarde de inusual tiempo en estas tierras castellanas.
Me ha parecido un hombre tranquilo, diría yo que tiene un carácter conciliador pese a que uno pueda pensar que escribiendo un libro con ese título provocador lo menos que puede ser es un indignado. Tiene don de palabra, sabe adaptarse al público al que se dirige. Reconozco en él a una persona crítica que no destructiva, matiz que a veces los que tienen el poder o la responsabilidad de gestionar no saben distinguir. Coincido con él en algunas de sus apreciaciones tanto en la Ley de la Dependencia como en otras cuestiones de actualidad como es la ACP, es probable que yo no le dé tanto protagonismo al tema económico aunque sea el principal escollo para que las cosas puedan desarrollarse. Me gustan las personas prácticas que saben de qué hablan que no dicen lo que uno quiere oír, puedo estar de acuerdo o no, pero tal como él mismo explica la libertad es la libertad de decir que 2 + 2 = 4. Si nos engañaron o no con la Ley de la Dependencia hoy lo dejo a la reflexión de cada uno, después de leer el libro de Josep.

domingo, 26 de octubre de 2014

Unidades de convivencia, seguimos reflexionando

Se avecinan tiempos convulsos. Cuando coincido con mis compañeros directores de residencia todos tenemos la sensación de no saber muy bien hacia dónde ir. Algunos de ellos están entre la espada y la pared temiendo que la concertación que tienen de plazas con la Junta peligre si no optan por el modelo de “Unidades de Convivencia”. No creo que sea bueno que el modelo comience de esta manera. Sigo también pensando que el modelo no es de abajo a arriba y lo que comenzó con unos requisitos más o menos inamovibles va transformándose en “si se puede”, “si es posible”….. Y de momento sin normas ni garantías. Cuando un inspector visita los centros va con las normas actuales en la mano y a menos que tengas una “Unidad de Convivencia”, en cuyo caso no entra, de nada valdría explicarle que se está implantando el modelo de ACP. En una visita que nos hicieron hace tiempo el inspector observó que en una de las habitaciones dobles las esponjas de baño estaban juntas y me advirtió que era motivo de sanción. Les expliqué que era una habitación de un matrimonio y que era la mujer la que colocaba las cosas según quería, ante ese argumento dijo que era correcto pero que de ninguna manera podían estar así. También se interesó por la forma de administración de la medicación, insistiendo mucho incluso en los residentes válidos, teníamos que asegurarnos de que tomaba la medicación sí o sí. Nosotros lo hacemos y comunicamos al médico si alguien decide no tomarla pero en realidad estamos violando la libertad de una persona considerada válida, no le preguntamos si quiere o no quiere hacer el tratamiento. En otra visita de comprobación de hace unos días observé que la persona que la hacía se fijaba en las fechas de caducidad de productos que estaban en la despensa. Inmediatamente me imaginé que algunos de nuestros residentes tuvieran neveras como ví en una “Unidad de Convivencia” ¿quién vigilaría eso? He visitado algún centro que ha tenido una unidad de convivencia y que la cerró por el desinterés de las personas que la formaban. Era una unidad formada por personas totalmente válidas. No querían estar en un espacio tan cerrado y muchos conflictos surgían por el reparto de tareas. Debemos también pensar cuando aplicamos la ACP que la generación de las personas que están hoy en la residencias ha sido una generación donde el reparto de las tareas domésticas no era precisamente igualitario entre sexos ¿cómo solucionamos eso? ¿Ponemos a las mujeres a hacer las tareas y a los hombres a leer el periódico o a jugar a las cartas? Yo soy de las que piensan que esta forma de aplicar el modelo va más en consonancia con personas dependientes pero también observo una gran incongruencia si pretendemos que estas personas puedan “cocinar”, “lavar ropa” como en “su casa”. Hemos hecho una encuesta informal entre nuestros residentes y entre personas que no están en el centro y todos ellos dicen que cuando entran en la residencia esperan no ocuparse de las cosas cotidianas, que para eso van. Tengo claro que los centros deben dejar de tener apariencia de hospitales, tanto en su funcionamiento como en su estructura física, deben tener salas más pequeñas, más hogareñas, habitaciones más personalizadas pero sigo pensando que nunca podrán tener la misma estructura de una casa, esa casa que la persona mayor abandonó porque no podía vivir en ella. Su baño no era accesible, no tenía espacio para el andador o para la silla de ruedas. No podía seguir cocinando porque se le olvidaba apagar el fuego, no podía meter la ropa en la lavadora porque eso suponía agacharse, si llovía o hacía mucho frío tampoco podía caminar por la casa porque no había espacio, su casa ya no era habitable para ella y las cosas cotidianas se iban abandonando. El servicio de ayuda a domicilio que funciona en nuestro país está orientado en la mayoría de los casos a suplir la incapacidad de la persona mayor en los actos cotidianos. ¿Cómo puede entenderse que cuando llegan a una residencia vamos a hacer que sigan haciendo esas cosas que abandonaron hace mucho tiempo? El proceso de atención centrado en la persona no es eso ni puede solamente sustentarse en el modelo de “Unidades de Convivencia”. Hace un tiempo había muchas casas tuteladas ¿se ha preguntado alguien por qué han ido desapareciendo? Al fin y al cabo son “Unidades de Convivencia” ¡ojo! que sólo admiten a personas válidas. Me surgen muchas dudas y advierto muchas incongruencias que día a día trato de resolver.